Monthly Archive for February, 2007

Vanitas vanitatum omnia vanitas

Me miro al espejo, me miro y así, tan simple como soy, me miro y no me gusto. Me miro de arriba a abajo, siendo consciente de que yo misma soy un gran defecto inocultable y que ningún “no importa, es que sumercé es muy todo bien” puede llegar a opacar siquiera. Miro mi pelo, con todo y la voluntad propia que tiene, yendo para donde quiere y haciéndome parecer una degenerada que no es capaz de cuidarse al menos su propia melena, larga, frondosa y desordenada tal como la muestran en los comeciales de “Sedal” haciendo referencia al cabello que no hay que tener. Pero ahí está.

Ahí estoy yo, siendo precisamente todo aquello que el resto del mundo y sus estúpidos estándares dicen que no hay que ser. Me miro, así de imperfecta, amarilla y asimétrica, así de redonda y desesperanzada. Me miro con mi complejo de sombra, de inadvertencia, me miro y me cubro con alguna de las 15 blusas que tengo. Todas negras. Y pantalón, alguno de los entre 7 jeans y 3 pantalones… negros. Escojo un par de zapatos entre los dos que poseo necesito. Uno de mis dos sacos de lana. Negros.
Me miro al espejo, tan igual como ayer y como mañana y como toda mi vida desde que empezó a ser así hasta que por alguna razón decida cambiarla. Me miro a los ojos, sonrío, me gusta. Me conformo con eso, aunque sepa que afuera a nadie le importa lo lindos que son mis ojos o la curvatura de mi boca cuando sonrío. A nadie, sólo a mí.

Me miro y me siento estúpida por darle importancia a cosas como esas, estúpida por dudar del momento en el que me tragué el cuento del “be yourself”, estúpida por no quererme, y al mismo tiempo querer a alguien que me quiera así.

Pero es que, aún sabiendo lo estúpido que es, siempre es duro, especialmente para una mujer, el no ser la materialización de los sueños de nadie, sino la persona “buena gente” y “chévere” con la que cualquiera se conforma mientras llegua su pelirroja pálida, alta, esbelta, en vestido negro ceñido y zapatos de tacón. La que él prefiere, aún por encima mío y mi dolor.
Pff.

I don’t know which face to wear…

Magic does not happen anymore

I failed… myself

I wish I had more colors on me

I am not what he wants me to be

I feel underrated

Hoy

Por la tarde, en el sitio al que los estudiantes habituados a la universidad nos acostumbramos a llamar Playa, dos personas se estaban dando golpes. Tenían dos pares de guantes de boxeo, y con ellos puestos se repartían puños mutuamente. El primer asalto duró sólo 2 minutos, y pronto se armó corrillo. Minutos después, el lugar estaba casi lleno, y cada dos minutos (o más si la gente lo pedía), terminaba la pelea, y otras dos personas escogidas al azar (u ofreciéndose voluntariamente) se ponían los guantes y se propinaban puñetazos de una manera salvaje.

Imagen

Alrededor de las 3 de la tarde la playa estaba totalmente llena, tanto que incluso había gente trepada en los árboles tratando de tener una mejor vista del panorama. Algunas de las clases de la tarde de mi facultad fueron canceladas debido a la nula asistencia (porque la violencia llama más la atención que la cultura, tristemente…), y tal parece que así había sido en todas las demás, porque toda la gente estaba concentrada en ese lugar, viendo cómo de un puño a alguien le partían la nariz o le tumbaban un diente.

Después se volvió algo monótono, las peleas ya no eran interesantes. El público, por aquello del morbo, no quería ver más peleas igules: querían duelo de mujeres. Por supuesto, ninguna se atrevía a salir. Yo quería, porque suponía que no hay nada mejor para aliviar la depresión, superar el stress y hacer algo de ejercicio que pegarle en la cara a alguien que no conozco, y con toda la legitimidad del caso. Pero es que me daba pena.

Al final, la insistencia del público por una mujer en el “ring” fue tal, que en un acto más instintivo que racional, salí. Me puse el par de guantes rojos y esperé una contrincante, que no tardó mucho en llegar. Se puso los guantes negros, y la pelea empezó. Fue divertido, en serio, cada tres golpes teníamos que detenernos a reír; y aunque creo que recibí más golpes que los que di, me sentía bien. Después de mí pasaron muchas mujeres más envalentonadas por mi precedente pendenciero. Cuando el round terminó, me sentía algo mareada. Compré una botella de agua y un metalero se me acercó a felicitarme por la pelea, a preguntarme el nombre y a decirme algo así como “que viva el rock”.

Luego me aburrí y me fui para mi casa, me puse la pijama e hice un sandwich. Luego dejaron de pasarme cosas interesantes.

Needful things (II)

Yo cierro los ojos para imaginar cosas, generalmente. Los cierro cuando necesito que la voz que deambula por mi cabeza tome aliento y empiece a describir todo lo que tendría que pasar en mi vida para que yo fuera feliz. La voz se emociona a medida que desliza de manera sutil todas las palabras por mi cerebro, se llena de un aire de convicción y me hace creer todo lo que dice, me hace feliz siempre y cuando mis ojos no se abran.

Aquella voz es excepcionalmente buena para relatar con detalles todo lo que imagino. Hoy, por ejemplo, me recordó lo bien que se sentía no estar solo. Decía que la sonrisa que nace en mi cara a causa de una caricia es más hermosa que cualquier otra cosa en la tierra, porque es tan pura, tan llena de felicidad y a la vez tan frágil; sin importar las circunstancias tan débiles que la provocan… como cuando me mira a los ojos, me da besos en la frente, cuando con las yemas de sus dedos recorre mis facciones y se detiene en mi cuello, cuando su cabeza se sumerge en la cavidad de mi clavícula, y respira, aspira el olor que le fascina, que lo entretiene y lo detiene a mi lado. ¿Quién? no sé, la voz no dijo. Alguien, supongo, alguien cualquiera al que se le de la gana de quererme si aquello llegara a pasar alguna vez. Sólo supongo.

Yo cierro los ojos para imaginar, para que la voz me cuente cuentos y yo, mientras tenga los ojos cerrados los crea ciertos, los crea mi vida. Cuando no, lloro. En esos casos no hay que poner atención.

Yes very well

Dentro de dos semanas voy a presentar el TOEFL. Estoy asustada, y creo que tengo que practicar. Así que, de ahora en adelante, no más metal: sólo música inteligible :P

Después de eso no sé que hacer, si inscribirme a ruso o a alemán en la universidad. Se aceptan opiniones y/o consejos.