Vanitas vanitatum omnia vanitas
by Grace
Me miro al espejo, me miro y así, tan simple como soy, me miro y no me gusto. Me miro de arriba a abajo, siendo consciente de que yo misma soy un gran defecto inocultable y que ningún “no importa, es que sumercé es muy todo bien” puede llegar a opacar siquiera. Miro mi pelo, con todo y la voluntad propia que tiene, yendo para donde quiere y haciéndome parecer una degenerada que no es capaz de cuidarse al menos su propia melena, larga, frondosa y desordenada tal como la muestran en los comeciales de “Sedal” haciendo referencia al cabello que no hay que tener. Pero ahí está.
Ahí estoy yo, siendo precisamente todo aquello que el resto del mundo y sus estúpidos estándares dicen que no hay que ser. Me miro, así de imperfecta, amarilla y asimétrica, así de redonda y desesperanzada. Me miro con mi complejo de sombra, de inadvertencia, me miro y me cubro con alguna de las 15 blusas que tengo. Todas negras. Y pantalón, alguno de los entre 7 jeans y 3 pantalones… negros. Escojo un par de zapatos entre los dos que poseo necesito. Uno de mis dos sacos de lana. Negros.
Me miro al espejo, tan igual como ayer y como mañana y como toda mi vida desde que empezó a ser así hasta que por alguna razón decida cambiarla. Me miro a los ojos, sonrío, me gusta. Me conformo con eso, aunque sepa que afuera a nadie le importa lo lindos que son mis ojos o la curvatura de mi boca cuando sonrío. A nadie, sólo a mí.
Me miro y me siento estúpida por darle importancia a cosas como esas, estúpida por dudar del momento en el que me tragué el cuento del “be yourself”, estúpida por no quererme, y al mismo tiempo querer a alguien que me quiera así.
Pero es que, aún sabiendo lo estúpido que es, siempre es duro, especialmente para una mujer, el no ser la materialización de los sueños de nadie, sino la persona “buena gente” y “chévere” con la que cualquiera se conforma mientras llegua su pelirroja pálida, alta, esbelta, en vestido negro ceñido y zapatos de tacón. La que él prefiere, aún por encima mío y mi dolor.
Pff.
i disagree so fucking much with this…
but oh, well… first you have to trust yourself before you could trust in others.
En su debido instante sabrás que no es necesario seguir los estándares de zoo-ciedad para agradar a la vista, y mas aún, al alma.
no es que sumercé linda no sea la materialización de los sueños de alguien, sino que no cualquiera es capaz de soñar con sumercé…
y cuando encuentre al que sí sea capaz, verá que este mundo de mierda se va a morir de la envidia niña, ya verá…
Uhmm, está en nuestra naturaleza percibir la forma en que nos ven los demás, y más aún: en cómo queremos vernos a nosotros mismos.
No te tragues el cuento ese. No te hagas ese daño.
O más bien sí, trágatelo, pero trágatelo completo, ese “be yourself” incluye totalmente el verte como te quieres ver…
Ahora, ¿te ves como te quieres ver? creo que si la respuerta fuera un rotundo “sí”, este post no existiría.
No te cañes, no te comas el cuento posudamente intelectual que dice que sólo debe importante tu mente y tu alma, porque eso también es una sutil imposición de la sociedad cubierta por un velo tonto que nos hace creer que es cierto. Es mierda, tu eres un todo, mente, alma e incluso como te ves, y es ese todo el que tienes que cuidar, que cultivar. Procurar que el espejo resalte esos ojos que tanto gustan no es una muestra de vanalidad y estupidez, por el contrario es sensatez, es tener el valor para decir que no vas a seguir ningún cánon, ni siquiera aquellos que mezquinamente te instan a ocultar tu luz, a marchitar tu sonrisa detrás de una pose.
Uhmm, no se si parezca, pero este comentario se redacta sin agresividad, con aprecio y buena onda.
Estoy de acuerdo con turo en que ese “be yourself” incluye el vernos como queremos vernos. También estoy de acuerdo con él en que si te vieras como quieres, este post definitivamente no existiría.
con lo que no estoy de acuerdo en absoluto es que no seas la materialización de los sueños de alguien; creo que el problema es que no le das la oportunidad a otras personas para que se acerquen lo suficiente.
Ánimo!
Bueh, yo solo me pondré a secundar a Arturo y a Alexander. Qué más puedo añadir?