Monthly Archive for June, 2007

Para eso existen las canciones

Su mirada se perdió entre mi parpadeo y las luces que se apagaban, convirtiéndose en el abrazo invisible de la tibieza de su piel, en figuras apenas palpables y cosquillas en la punta de sus dedos; en miradas que no sabían encontrarse

El silencio llegó en forma de claridad, una sonrisa y las sinuosidades que bajo la piel esconden sus huesos. Pensé que mis ojos húmedos acababan de aprender a dibujarle a oscuras, con retazos de tacto y memoria.

No. Amanecía.

Ssshhh [Nostrum]

Los dominios de la reina del diente de león son tan vastos como ella, y todo su reino sólo conoce una frontera: tu piel. Aunque nuestra pequeña reina se ha logrado servir de éste límite mediante miradas, caricias y algo de lágrimas sobre tu espalda, haciéndose creer que de algún modo le perteneces, ella sabe que no puede ir más allá de lo que su tacto le permite. Ésta vez no es arrogancia, ni la costumbre de ganar que ya desde hace tiempo se ha venido perdiendo; pues su total disposición a dar su reino por todo lo que se encuentra fuera de él -que, en un todo, vienes a ser tú- sólo puede ser guiada por ese músculo que en un movimiento te siente y en el siguente te exhala, al que le dieron el nombre de amor.

Mi reina, entre tanto, guarda su cuerpo entre tus palabras mientras le pide a las estrellas que la dejen entrar a tí, porque los momentos que existen desde que se conocen han sido testigos del deseo permanente de regodearse al navegar en los torrentes de tu sangre, escalar dichosa tus vértebras y que las lágrimas acompañen su sonrisa mientras se arrulla dentro de tu corazón con sus latidos, arropada, empapada en tu alma.

Pero hoy, ahora está afuera, ésta vez vestida de miedo cuando se le ocurre pensar que tal vez eres tú quien no la deja porque aún dentro conservas los vestigios de la hoja que no alcanzaste a escribir cuando la arrancabas.

This confidence in me and you
This hope that you and I will bloom
I wanna fall in love with you
I wanna say I do
The question is do you?

Equilibrium

Afuera

- What’s the point of your existence?

- To feel. ‘Cause you’ve never done it, you can never know it. But it’s as vital as breath. And without it, without love, without anger, without sorrow, breath is just a clock… ticking.

Hint*

Al contrario de lo que piensan aquellos que dicen conocerla pero tan sólo la han asimilado mediante dos o tres de sus sentidos, la reina del diente de león no ha enmudecido. Es sólo que llegar a tener el privilegio de oír algo más que una o dos palabras musitadas, una mínima exhalación o tal vez una pequeña risa no es posible mediante la espera o la simple voluntad. Su voz sólo reacciona ante las preguntas, pero no las que cuelgan de todas las bocas y se cuelan por los oídos con más frecuencia de la necesaria. No funcionan los hola cómo estás, ni los qué tienes, ni los cómo te sientes, nisiquiera los qué hora es, ni qué quieres, ni qué lindo día no te parece.
Pregúntale sobre los susurros del mar que se desbaratan en la arena, sobre el día en que se inventaron las palomas y de cómo ellas alzaron el vuelo apenas sintieron algo de frío, sobre el aleteo las mariposas de polvo antes de posarse en flores de pétalos de luna menguante, sobre el dulce tacto del marfil de las teclas del piano que al tocar forma escaleras con sus notas, sobre los mundos sin lados, o la luz que emana la nada cuando cierras tus ojos y ella los cubre de caricias, sobre sus labios hechos de sandía y silencio, la efervescencia de su llanto, las semillas de su reino al viento, o, simplemente, pregúntale qué se siente ser el universo.

Tal vez así sus palabras te quiten el miedo de tomarla de la mano y sacarla de su pequeño palacio a que conozca el mundo que no imagina.

(sólo necesitaba que me empujara un poquito)

La reina del diente de león ha incluido a los vestidos dentro de sus pequeñas obsesiones. Encuentra placer en ver cómo los telares de su reino no descansan en su labor de confeccionar las maravillosas telas de hermosos colores y magníficos dibujos que han de tener el honor de posarse sobre su cuerpo y cubrirlo delicadamente para sumarse a su gracia; y más aún cuando siente sobre su piel la fina textura de los hilos entrecuzados que sutilmente le protegen del frío.

La reina del diente de león no viste linos, ni organzas de seda. La confección de sus ropajes no surge de hebras comunes y corrientes. La urdimbre de las telas que viste la reina nace de los sonidos que provoca el viento al deslizarse entre las cañas que crecen junto al río, de las gotas de lluvia cayendo sobre pedazos de vidrio roto y disperso, del papel que se rasga y el suspiro que se escapa por culpa de una involuntaria aceleración de los latidos de los corazones; devanándose alrededor del carrete sólido compuesto de sueños a la madrugada, destellos de luz y parpadeos.

Sin embargo, aún cuando los telares transformen tales inmaterialidades en hermosas prendas, la reina del diente de león sabe que cuando quiere lucir sus mejores galas, se va deshaciendo poco a poco de todos los géneros que le envuelven, y se va desnudando hasta que sobre ella no queda más que el más perfecto de los tejidos, aquel que te acaricia suavemente con sólo contemplarlo, aquel que contiene dentro de su oscura palidez el principio y el fin del universo que así mismo se dibuja sobre el en forma de pequeñas manchas en constelación, aquel que recibe del aire todas las palabras que de ella se dicen sobre las almohadas, tan fino, tan frágil…

su piel.

Aleatoriedades

Pero entonces qué es lo que me hace grande? y si cambio de color… parece que tendré que quedarme. Pero si me fuera y volviera sería más grande que si me quedara. Si me quedara allá y no acá el mundo dejaría de ser tan grande, pero todavía no entiendo por qué se me hace más fácil hacer bailar manos con lápices sobre una pista de papel en vez de golpear la punta de mis dedos contra pedazos de plástico. Fingertips, una palabra bonita. Como la lluvia que ahora cae, bajo la que puedo caminar y no correr, y al ser así soy más grande. Lluvia, allá, llorando. Acabo de darme cuenta que soy de los pocos que pronuncian la doble ele como una ele después de otra y no como una ye. Me siento grande. Y soy más grande una vez más sobre el papel, y aún no entiendo por qué es que no lo tengo y prefiero anotarlo todo sobre la memoria en vez de un pedazo de piel. de. árbol. Creo que soy de papel. Me gustaría ser de papel blanco, no traslúcido, no amarillo, no transparente como la felicidad que guardo en éste vaso de vidrio que desde que nació está cayendo, ¿cómo sé que es de vidrio? y si lo es no tiene por qué estar cayendo, y si sé que no quiero que se caiga no tengo por qué hacer que lo haga mientras lo imagino. O soy de espejos, Grace estás pálida, Grace, estás amarilla, Grace estás verde, no, yo reflejo el viento y el sol y el suelo porque soy de espejos. Espejos de papel.

Ya no busca mis ojos. Me teme, me desprecia, me odia o le soy indiferente. Y es que si al tocarme le duele, no tengo por qué preguntarme qué siente cuando ya no sé si llora. Camino y camino mirando al suelo y pensando en eso, pero de mí no depende, él sabrá lo que menos le lastima, mientras que yo, yo… I can’t be bothered.

Si la gente se tomara la molestia de buscar mi rostro entre éste lío castaño sería más grande. Aunque, una vez más, me pregunto para qué quiero ser (aún) más grande.

Protected: My heart draws your name to start again.

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