Pum
by Grace
Esa noche te dije “te quiero mucho” y sólo eso, aunque debí haber agregado un “más de lo que debería”. Me contestaste “yo también” y debí haber agregado un “mientes”, mientes y me duele desde esa noche hasta ésta marugada en la que no sé qué hago despierta. Ya estoy harta de empezar a escribir y tachar y no terminar y odiarme por eso, entonces saco palabras a toneladas de la manera en la que quieran salir, sin gramática ni estilo ni orgullo y a veces ni ganas. Se me acaba la paciencia esperando una señal de esas que para nadie dicen nada, me quedo buscándola entre lo que apenas te atreves a decirme y no la encuentro, no la encuentro y aún así me digo “no me duele, no me duele, no me duele”, y no, no me duele, es tan sólo la impresión de ver al músculo cardíaco arrugado y seco en una sola cicatriz que ya no duele porque ya no siente. Espero y espero y sólo obtengo otro par de puñaladas al ego, pienso que te gustaría ver cómo se desagra, que te gustaría verlo agonizar y morir. Pero nonono, no eres así, no puedes ser así, sí, no? no, sí. Supongo que nunca adivinaste tampoco el significado de mis sonrisas, no es tu culpa, es la mía, no todos sienten tanto, nadie siente tanto. Yo no siento nada. Por ti. Sólo quiero que dejes a ese pobre ego en paz, mira cómo lo has desfigurado, tan grande y bonito como estaba, mí-ra-lo ahora, si, sí, todo ésto es sólo cuestión de orgullo, un día vienes y te vas y vuelves y te vas y cuando yo quería que volvieras porque ya no podías irte, te quedas. allá. y aquí nunca pudo significar más que tres gemidos y un sueño. Si, mejor me voy a soñar, descansa, mujer, descansa, mañana será otro día para aburrirte y mira a ver si al menos en los sueños puedes llegar a cortarle la cabeza. Algún día, alguna noche.