el camino de ida vi morir un pájaro pequeño bajo una llanta de una camioneta ya lo habían arrollado antes tenía el ala rota saltaba para salir de la carretera pero antes de lograrlo un carro le pasó por encima yo ya había visto animales muertos por los caminos cadáveres sucios y deformes las vísceras secas por el sol pero nunca había visto morir a ninguno sino hasta ese día y el recuerdo de su muerte se quedará conmigo como la primera vez que vi morir algo que tenía ojos para decirme que no quería.
mi mamá me regañó por llorar.
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December 19, 2007 in
music.
The car’s on fire and there’s no driver at the wheel, and the sewers are all muddied with a thousand lonely suicides. And a dark wind blows, the government is corrupt, and we’re on so many drugs with the radio on and the curtains drawn. We’re trapped in the belly of this horrible machine and the machine is bleeding to death. The sun has fallen down, and the billboards are all leering, and the flags are all dead at the top of their poles.
It went like this
The buildings tumbled in on themselves, mothers clutching babies picked through the rubble and pulled out their hair. The skyline was beautiful on fire, all twisted metal stretching upwards, everything washed in a thin orange haze.
I said, “Kiss me, you’re beautiful… these are truly the last days”
You grabbed my hand and we fell into it like a daydream or a fever. We woke up one morning and fell a little further down. For sure it’s the valley of death.
I open up my wallet and it’s full of blood.
Ah, no se me ocurre nada. Apenas para ejercitar los dedos y alentarme con el molesto y continuo golpetear de las teclas (y tal vez para despistar al bonito, que está a mi lado pero ahora duerme) me decido a llenar éstas hojas con palabras que tienen la libertad de de llegar de cualquier parte. Una cosa que podría decir es que me pica la espalda; otra, que tengo antojo de chocolate, y, para no seguir con esto, que no se me ocurre nada para éste trabajo, y sin embargo tengo que sacar qué quién sabe de dónde para llenar seis hojas a times new roman 12 espacio sencillo. Escucho un disco que bajé hace un mes pero está llegando a mis oídos por primera vez hasta hoy… no es gran cosa, pero es bonito, como para escuchar durmiendo, como duerme mi bonito en éste momento acá en la cama, o como duerme 97 en el sofá. Yo no duermo, supongo que hoy no lo haré. Quisiera posponer esto para mañana, me diría “éste lo termino mañana por la mañana y el restante se hace por la tarde”. Claro. Así como el primer trabajo lo empezaba el jueves y lo terminaba el viernes por la noche. Pero es sábado, son las 6 y media de la tarde y lo acabé hace más o menos cuatro horas. El resto del tiempo vi televisión con el bonito hasta que se durmió, y decidí empezar este trabajo. Cuando empecé a escribir supuse que se me haría más fácil escribir sobre los momentos más cercanos al presente, pero no, va todo esto, el sábado se me agota en palabras y ni siquiera he llegado a la mitad de una hoja. Cambio las fuentes, los espacios, añado una décima en el interlineado que me ahorrará unas cuantas líneas sin que parezca espacio y medio. Miro de nuevo las preguntas que tengo que responder en seis hojas, sólo tengo que escribir sobre una de ellas y aún así no me llega la primer palabra que ayude a empezar éste trabajo final; aun habiendo leído todo no se me ocurre nada más. Cambio la letra a Palatino Linotype, el cambio es ostensible, ya me encuentro cuatro centímetros más abajo del medio de la hoja. Algún par de estupideces más y llenaré la primera, y al terminar me diré “mira qué fácil, si así no más ya llenaste una hoja muy pronto llenarás seis”, pero es que el tema no es el mismo, yo estoy hablando de mis momentos (ni siquiera de mí, en caso de que lo hiciera me demoraría mucho encontrando palabras) que suceden tan simples para que yo sea capaz de ilustrarlos con letras. Bonito sigue durmiendo, con una lágrima en el ojo izquierdo y la boca ligeramente abierta. Lo miro embobada y no sé qué más decir, porque cuando el existe se vuelve la complejidad de mis pensamientos y las palabras agachan la cabeza y se miran decepcionadas, conscientes de su inutilidad. Dos centímetros me separan del final de la hoja, sigo sin preguntas ni respuestas, de ahora en adelante supongo que sólo seré un autómata cuyo deber es desparramar frases en seis hojas en blanco que serán nueve porque tengo más que hacer, rogando que lo que allí quede impreso tenga al final algún sentido. Mi mamá acaba de llamar, la hoja está a punto de llenarse íntegra, sólo un par de palabras más. Por fin.
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December 7, 2007 in
scraps.
Modesto, envejecido y un tanto preocupado, sostiene con ambas manos una hoja de papel. Mientras pide indicaciones a otro hombre que se las regala con el blazo izquierdo, la hoja se rasga, y sus mitades poco simétricas empiezan a agitarse. Es difícil adivinar desde la distancia si lo hace a propósito o si su cuerpo se comporta de una manera extraña pero, mientras el brazo izquierdo del otro hombre apunta al norte, los suyos se agitan enérgicamente uno contra el otro, formando truenos de papel que aún desde tan lejos llegan a mis oídos. Parece que va a estallar, el otro hombre se aleja con algo de temor impregnado en el rostro. El frenesí de sus extremidades empieza a atraer miradas, preguntas silentes y tímidos impulsos de altruismo que no logran concretarse debido al miedo. No tienen control, él lo sabe, inquieto y temeroso mira hacia todos los lados, encuentra una puerta. Sus manos aún tiemblan, ya menos por la aceleración de sus pasos. Su izquierda busca el bolsillo de la camisa, trabajosamente deposita en él el papel que sostenía. El otro continúa trémulo, sujeto por la continua violencia de la derecha. Pasa a mi lado. El hombre corre, y en unos segundos, desaparece.
Hace mucho las historias no venían a mí para darme el lujo de desperdiciarlas.
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