Monthly Archive for February, 2008

Algunos sucesos matutinos.

  1. Llegué a las siete y media. El salón estaba vacío. Es un hecho que el viernes pasado, entre las once de la mañana y la una de la tarde se estableció que hoy a las siete no habría clase. No sé por qué, estando yo presente el viernes, no lo supe. Siguendo a mi lógica, lo primero que pensé fue que algo se iba comiendo mi memoria por la noche, aprovechando la distracción propia de los sueños. Quién sabe qué mas recuerdos importantes me ha quitado.
  2. Grace ha cambiado, dijeron. O nosotros somos más rayados o Grace ha cambiado, dijeron. No, es Grace la que ha cambiado, dijeron.
  3. Es una tarea estúpida, pero aún así la anoto en el cuaderno para que no se me olvide. Para enfatizar en su ridiculez, hago seguir la frase de una serie de signos de interrogación que ocupan todo el renglón. Pero no me detuve al llegar a las márgenes; mi mano siguió trazando los símbolos hasta llenar la mitad de la página: curva punto curva punto. Mientras ella seguía desperdiciando tinta mecánicamente, yo miraba las líneas. Un trazo curvo, un punto, en un momento dejaron de tener forma. En el siguiente dejaron de tener sentido. Sin embargo, no me detuve sino hasta el fin de la página. Eso, eso y no otra cosa, diría que es estar fuera de si.
  4. Me rozó con su mano derecha. Me detuve en seco, asustada, sorprendida. El anciano siguió de largo, con sus paquetes en la mano. Nisiquiera giró la cabeza, podría decir que no me sintió. Que no existía. Lo odié tanto…

Tengo un mal presentimiento.

“Hombre, no tengas miedo, la oscuridad en la que estás metido aquí no es mayor que la que existe dentro de tu cuerpo, son dos oscuridades separadas por una piel, apuesto a que nunca habías pensado en ello, transportas todo el tiempo de un lado para otro una oscuridad, y eso no te asusta.”