las palabras se van quebrando al pasar por la garganta y una sola verdad puede costarnos tantas lágrimas.
Monthly Archive for December, 2008
- Te acuerdas de Fulanito, el hijo se Zutanita?
- Uhm, ¿quién?
- Fulanito, el hijo de Zutanita y Mengano, primo de Perenceja. Un niño como de seis años, casi.
Ya me sentía capaz de terminar ésta conversación por mí misma. Es un episodio recurrente entre mi madre y yo: ella llega, me habla de un familiar lejano del cual se supone que debo acordarme (pero no), y cuando por fin la engaño diciéndole que si, me acuerdo más-o-me-nos, me entrega una invitación a alguna fiesta o evento relacionado con ésta pesona. Siendo un niño de esa edad podía adivinar que sería lo siguiente que diría, porque no sería la primera vez: “Es su bautizo / cumpleaños / primera comunión / bar mitzvah /loquesea, quieren que yo sea su madrina, que vaya a su fiesta y les lleve regalo”. Me preparé para regañarla y decirle que no era justo que siempre se dejara hacer lo mismo, que qué es eso de comprometerse a darle algo a alguien cuando sólo nos buscan para eso y cuando nosotras los necesitamos ni responden al teléfono. Ya me imaginaba en la celebración aquella haciendo mala cara, saludando de beso en la mejilla a tíos que no conozco, y llevándole regalos a un niño que ni sabrá quien es uno. Bah. Pues no. Ésta vez no quiero que eso pase.
- Ah, si, si, ya me acuerdo. ¿Por?
- Lo mataron. Mañana es su funeral.
Oigo explosiones. No me inquiento tanto porque suenan algo distantes, y porque ya no les temo tanto como antes, cuando al primer estallido me cubría la cabeza con los brazos y corría llorando a esconderme. Trato de asomarme a la ventana para ver qué sucede pero lo único que logro ver es ese edificio ocre que me esconde del mundo. No importa, es fácil suponer que son fuegos artificiales.
Pero es más divertido jugar a que no lo son. Los estruendos se intensifican, se oyen cada vez más cerca, hasta el punto de disparar las alarmas de algunos autos. La gente mirará preocupada por sus ventanas, saldrá a las calles empeñada en averiguar qué sucede. La noticia no tardará en salir por televisión: la ciudad está siendo bombardeada. Imagino el terror en los rostros de las personas que celebraban la luz de unas velas en la acera mientras corren por sus vidas, el fuego esparciéndose por los edificios, las ventanas rotas, los ruidos, el pánico. Empiezo a sentir ese hueco en estómago que se abre cada vez que tengo miedo, a oír gritos, a convencerme de que es cierto. Y entonces cerraré los ojos, me cubriré la cabeza en los brazos y correré a esconderme. Sólo que ésta vez lo haré sonriendo.
( It went like this:
The buildings tumbled in on themselves
Mothers clutching babies picked through the rubble and pulled out their hair
The skyline was beautiful on fire
All twisted metal stretching upwards
Everything washed in a thin orange haze
I said, “Kiss me, you’re beautiful..
These are truly the last days”
You grabbed my hand and we fell into it
Like a daydream or a fever )
I came to your party dressed as a shadow and you never knew, you never knew
I rolled through the halls like a velvet wave, as quiet as an empty stage
I blackened your eyes and stole the light from your glass
But in the cold calm of the morning, lay like a death-kite on your lawn
I came to your party dressed as a shadow, without invitation, without a motive
I parked three streets from the moonlight – the soft walk to your house on a silver string
You were dancing in the backyard to a biscuit-tin beat
I slunk between the notes, posting them off to the night
This is symptomatic of you and me : I have jars full of your breath
I have shelves of your words but you have nothing of me but a space where I would be .
Quisiera hacerte caso y sonreír más a menudo, pero la piel que cubre mis labios no es suficiente para dejarme hacerlo sin que se quiebre. Entonces, a menos que estés tú lo sificientemente cerca de mi boca para compartir la sangre que sale de ella, no podrás volver a verla.
Es una lástima. Tú y yo sabemos que es hermosa.
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