The occasional reality bitch-slap

by Grace

- Te acuerdas de Fulanito, el hijo se Zutanita?
- Uhm, ¿quién?
- Fulanito, el hijo de Zutanita y Mengano, primo de Perenceja. Un niño como de seis años, casi.

Ya me sentía capaz de terminar ésta conversación yo sola. Es un episodio recurrente entre mi madre y yo: ella llega, me habla de un familiar lejano del cual se supone que debo acordarme (pero no), y cuando por fin la engaño diciéndole que si, me acuerdo más-o-me-nos, me entrega una invitación a alguna fiesta o evento relacionado con la persona en cuestión. Siendo un niño de esa edad podía adivinar qué sería lo siguiente que diría, porque no sería la primera vez: “Es su bautizo / cumpleaños / primera comunión / bar mitzvah /loquesea, quieren que yo sea su madrina, que vaya a su fiesta y les lleve regalo”. Me preparé para regañarla y decirle que no era justo que siempre se dejara hacer lo mismo, que qué es eso de comprometerse a darle algo a alguien cuando sólo nos buscan para eso y cuando nosotras los necesitamos ni responden al teléfono. Ya me imaginaba en la celebración aquella haciendo mala cara, saludando de beso en la mejilla a tíos que no conozco, y llevándole regalos a un niño que ni sabrá quien es uno. Bah. Pues no. Ésta vez no quiero que eso pase.

- Ah, sí, sí, ya me acuerdo. ¿Por?
- Lo mataron. Mañana es su funeral.