Parece irreal porque son las cuatro de la mañana, y a esta hora cualquier cosa que suceda puede ser sólo un sueño. Parece irreal porque debería serlo. Porque la mentira debería ser sólo ésta noche y no todas las demás. Sin embargo las palabras están aquí, colándose por entre mis ojos enrojecidos por el insomnio, abriéndome pequeños hoyos en el corazón, envenenándome la sangre.
Quiero expurgar el fantasma. Mi cuerpo lo intenta sin éxito mediante náuseas y lágrimas, pero éste sólo puede irse con la voz. Ordeno todo lo que siento en sonidos y los pongo detrás de la garganta, esperando un oído para recibirlos. Levanto decididamente el teléfono pero abandono la tarea inmediatamente. Podría llamar a algunas personas, sí, pero no encuentro ninguna a quien le importe lo suficiente como para perdonarme la interrupción de su sueño sólo para oírme sollozar éste diálogo ridículo que me pesa en la cabeza. Archivaré el evento en los estantes de mi memoria por fecha, asunto, causa y gravedad; y allí se quedará, sin molestar a nadie más que a mí.
No es la primera vez que pasa así y estoy segura que no será la última. Tengo la cabeza llena de palabras podridas que seguirán acumulándose con el tiempo, haciéndome presión en el cráneo, y no puedo encontrar ninguna forma para librarme de ellas porque mi voz se pierde tratando de encontrar un par de oídos con voluntad de recibirla.
Y ahora ya no sé por qué soledad estoy llorando, realmente.
(poréstaquepareceserdefinitiva)
La próxima vez, podemos usar skype, por que las 4am allá es de mañana acá… digo, si realmente buscas alguien con quien hablar.
si, la cuestión de no hablar es más de dar el primer paso, no de no tener con quién hacerlo.
Ya tengo experiencia en recibir llamadas a esas horas y no es relajo. Toca que comiences a agarrar práctica en marcar el número que ya tienes ahi.
give it a try.
Las soledades se van sedimentando en el alma como una costra de silencio e impotencia… no importa si lloras por una de ellas o por todas, lo relevante es que estás con los ojos abiertos anhelando una mano cariñosa, un oído atento, una palabra dulce…
Un abrazo solidario desde la fría Bogotá