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by Grace
Una de las razones por las cuales amo con loca pasión al punto y coma (aparte de aquella obsesión casi enfermiza por la ortografía, la puntuación y todo aquello que tenga que ver con la palabra escrita) consiste en que aquel pequeño símbolo, al ser leído, dibuja en el rostro una pequeña expresión que casi parece de sorpresa: la boca un poco abierta, la mirada expectante y una pequeña inhalación.
Una de las cosas que me enamoraron de la persona que quiero tanto en este momento es precisamente que usa punto y coma en las conversaciones corrientes por escrito.