Archive for the 'the little mute dandelion queen' Category

Día de cuál mujer.

Recuerdo perfectamente ese 8 de marzo. Acababa de llegar del colegio con una chocolatina en el bolsillo y una tarjeta genérica en la mano que me felicitaba anticipadamente por la mujer ejemplar que sería. Entré a mi casa, me quité el uniforme y me puse lo que siempre usaba cuando tenía 11 años: una camiseta talla XL y un pantalón de sudadera. Cuando salí de mi cuarto, mi papá me estaba esperando con una bolsa en la mano y me la entregó como si fuera un regalo. Dentro de ella había ropa, y me dijo que me la probara para ver si me quedaba. Volví a mi cuarto para cambiarme, pero al mirar bien dentro de la bolsa vi que lo que había dentro era ropa de hombre. Salí a reclamarle a mi papá por eso, pero él me respondió: “¿por qué quieres ponerte ropa de mujer, cuando nisiquiera pareces una?”.

Han pasado casi diez años desde eso y aunque ya no haya nadie que me ataque todos los días por cómo luzco y me reclame por no ser lo que debería, todavía lo recuerdo y me pregunto ¿Por qué rayos quiero ser una mujer, para qué me esfuerzo en ser una mujer, qué sentido tiene ser una mujer, cuando nisiquiera parezco una?

This silence.

that’s what I get for having to keep this secret

notaveryinterestingone

O de cómo romperle el corazón a una Alphekka.

“Te amo. Pero te amo de la misma manera en la que un astrónomo ama a las estrellas, y no te puedo amar de otra manera. Nadie puede. Eres enorme y brillante, pero a la vez eres extraña, desconocida y distante; estás sola, y nunca dejarás de estarlo porque nunca vas a poder conocer a nadie como tú. Todos los hombres estamos aquí, mirando al cielo sin separarnos de la tierra, fascinados por tu presencia en el universo, pero nadie se atreve a levantarse un poco del suelo para estar más cerca a ti, es imposible porque eres inalcanzable. Ninguno de nosotros tiene el coraje, la paciencia o los medios suficientes para emprender un viaje de millones de años que nunca podrá terminar sólo verte un poco más de cerca; ninguno tiene como propósito llegar a acercarse lo suficiente para sentirte, para dejarse abrasar por ti y morir sin siquiera haber podido tocarte. Estás allá, en un allá que nadie ha podido descifrar acá donde estamos todos, alegres de tenerte, allá, como un puntito fulgente. Pero estás allá y no dejarás de estarlo nunca, y aunque acá todos te amemos ninguno de nosotros te hará tuya y tú nunca serás dueña de ninguno de nosotros. No por mucho tiempo, por lo menos. Nuestra vida, la vida de los hombres, se extingue tan rápido que no llega a ser más que un suspiro en toda la historia de tu respiración. Mientras tanto tu vida, la vida de las estrellas, es una miríada de eternidades comparada con todo el tiempo en que los hombres han abierto sus ojos a la noche y hacia tí. Por eso nadie, nadie nunca va a quedarse en tu vida el tiempo suficiente. Todos nos iremos, moriremos ante tus ojos que aún tendrán mucho por observar y por quien llorar. Eres una estrella, y eres la estrella más hermosa que alguna vez haya brillado en mis noches, pero yo soy sólo un hombre y tú… tú eres imposible”.

un Juicio.

Se me olvidó el idioma y no supe cómo desenredar todas las cosas que pasaron tras mis ojos al despertar a lo que tenía ante ellos. Aún me es imposible poner en palabras lo que hubieras querido que te dijera cuando me presentaste a esa fecha y esos párrafos y la posdata y tu nombre, a la tipografía hermosamente desgastada y a los aleatorios saltos de color, a todo eso que te tomó tantos suspiros para ponerlo en un papel y que al dejármelo leer terminó en mi silencio.

Y qué podía haber dicho? Que no entendía cómo era posible que yo, con lo poco que había hecho -de haber hecho algo en absoluto- hubiera podido cavar tan hondo en tu cabeza y sembrar allí todo eso que luego te obligo a expulsar? Que no creía posible, siendo nada más que un lacónico espectro en la memoria, aparecer tan nítida en la tuya y provocar todas esas palabras que no merezco? Que lamento, en verdad, no poder sacar de aquí dentro, nuevamente, un sentimiento comparable a lo que ahora me confías? Que tu felicidad nunca correspondió a la mía, pues oscilan en distintas frecuencias y tal vez, sólo en un punto o dos han ido a la par? Que no sabes cuánto me hubiera gustado que te hubieras dado cuenta de ésto cuando todavía tenía algo para ti? Que gracias? Que yo también te quiero, pero no igual?

Sí.

Pero en vez de eso te besé la frente.

(faith)

I believe in everyone, I trust no one.

What I really meant was

I wish you had cared about me like that when it was the time. Wasn’t I worth it?

If I could merge the mundane and the magic…

I know i am too old to feel like this. However, it seems that i can’t stand being trapped and motionless in this loathsome world anymore. I find myself living an everyday pathetic life i abhore, crammed with disappointment and caustic delusions, bruising faults which aren’t mine but still cut me. Right now i feel like i was never meant to be a part of the world i’m living in, like i’m too dreamlike and mythical, enough to be the surplus piece of the mechanics of the cosmos. But i tried. Perhaps not enough for the likes of you people, but i did what i could. I chose a common life and a boring career hoping to become common people, my former wish; but ended up abominating both, and my own self, whatever i have become, that something in between, not one being nor another. Once again i take a look at what i’ve done and accomplished since i was born and i discover with humiliation that my latest traces in the path of my history are worthless, that i have done nothing meaningful with my life. That i’m a waste of human resources, nothing more. But still i find myself magnificent, though i can’t explain why: the means are meaningless to me, i go beyond it all, i know, common people don’t, can’t. But still i am, to them, no one. I slowly realized it’s not here where i belong, but then, where do i? do i? do? i?

Now every attempt of commiting a word to another it’s completely aimless to me. I take shelter in thousands of pages of books, daydreaming, imaginating (which seems like the only thing i can get right), filling blank pages with the life i’d love to make mine if i had the chance, written in black ink. Then i open my eyes again and i’m still here, embracing solitude acquiescingly, falling inwards my only choice. I wish i knew what i want. I whish i had a bit of what i want. I whish i had a close friend to talk to and a god to blame, for the least.

I have to admit, shamefully, that the only thing that keeps me alive and “fighting” is this horrid fear of death. Yes, cowardice. But in about fifty years i’ll be dead anyway. Crap.

Aleatoriedades

Pero entonces qué es lo que me hace grande? y si cambio de color… parece que tendré que quedarme. Pero si me fuera y volviera sería más grande que si me quedara. Si me quedara allá y no acá el mundo dejaría de ser tan grande, pero todavía no entiendo por qué se me hace más fácil hacer bailar manos con lápices sobre una pista de papel en vez de golpear la punta de mis dedos contra pedazos de plástico. Fingertips, una palabra bonita. Como la lluvia que ahora cae, bajo la que puedo caminar y no correr, y al ser así soy más grande. Lluvia, allá, llorando. Acabo de darme cuenta que soy de los pocos que pronuncian la doble ele como una ele después de otra y no como una ye. Me siento grande. Y soy más grande una vez más sobre el papel, y aún no entiendo por qué es que no lo tengo y prefiero anotarlo todo sobre la memoria en vez de un pedazo de piel. de. árbol. Creo que soy de papel. Me gustaría ser de papel blanco, no traslúcido, no amarillo, no transparente como la felicidad que guardo en éste vaso de vidrio que desde que nació está cayendo, ¿cómo sé que es de vidrio? y si lo es no tiene por qué estar cayendo, y si sé que no quiero que se caiga no tengo por qué hacer que lo haga mientras lo imagino. O soy de espejos, Grace estás pálida, Grace, estás amarilla, Grace estás verde, no, yo reflejo el viento y el sol y el suelo porque soy de espejos. Espejos de papel.

Ya no busca mis ojos. Me teme, me desprecia, me odia o le soy indiferente. Y es que si al tocarme le duele, no tengo por qué preguntarme qué siente cuando ya no sé si llora. Camino y camino mirando al suelo y pensando en eso, pero de mí no depende, él sabrá lo que menos le lastima, mientras que yo, yo… I can’t be bothered.

Si la gente se tomara la molestia de buscar mi rostro entre éste lío castaño sería más grande. Aunque, una vez más, me pregunto para qué quiero ser (aún) más grande.

Reasons for silence

No puedo. He reescrito lo que será éste párrafo unas tres veces, y aún así las palabras nunca se habían mostrado tan reticentes ante la idea de materializarse. En verdad extraño la fluidez con la que antes solía esparcir el interior de mi cabeza sobre tantos espacios vacíos… las últimas hojas de un cuaderno, los anversos de envoltorios de chocolatina, la palma de mi mano izquierda, ésta pantalla e incluso la superficie irregular de una pared. Sin embargo, cuando dentro de mi mutismo intento devolverme hacia todas esas letras, noto que detrás de ellas sólo encuentro melancolía, soledad y dolor.

Lo entiendo. Aún con toda la falta que me hace el vivir en mundos hechos de trazos irregulares de palabras casi vivas, no puedo -ni quiero- esconderme del hecho de sentirme completa como pocas veces antes, o renunciar a toda ésta felicidad. Es por eso que aunque mi cabeza me siga hablando del cómo sería si y de una Isabelita que mira por la ventana en los días de lluvia, las letras se hacen viento entre mis dedos cuando notan que por primera vez no son sólo mis labios crispándose en esa sutil curvatura que después ha de transformarse en besos los únicos que demuestran tanto placer… ellas mueren porque saben que todas las partes de mí están ocupadas sonriendo.

¿Qué haces?

No estoy muy segura… podría decir que estoy leyendo la página 278 de éste libro mientras me tomo de a poco un granizado de fruta, pero la verdad ya no queda nada en éste vaso y hace rato dejé de estar pensando en las líneas sobre las que se deslizan mis ojos. Tal vez estoy esperando, porque generalmente eso es lo que hago cuando me siento sola en los centros comerciales mientras devoro granizados y libros; aunque no sé si pueda precisar si estoy esperando algo, o a alguien, algo en concreto o en abstracto, alguien cualquiera o alguien él. Y sin embargo, cuando esperaba como en los viejos tiempos sabía que tarde o temprano algo iba a pasar, no como hoy; cuando lo más seguro es que no pase absolutamente nada. Así que, aunque tenga todas las ganas del mundo de que me pase algo, me pica la certeza y me dice que no va a suceder nada. Entonces estoy tomando granizado y leyendo un libro.

Pero… qué es lo que hace a la espera? es el acto mismo de esperar o la certeza del acaecimiento del hecho esperado? se espera si no hay nada que esperar? y si se espera y nada pasa, sería igual haber esperado? y si no estoy segura si estoy esperando o no? y si no estoy esperando sólo aquí, sino que espero algo en general, algo que puede pasar aquí o mañana, o ésta noche mientras esté en mi cama… seguiría esperando? y cuando esté haciendo otra cosa y lo que espero esté aún por suceder, esperaría al mismo tiempo? y si nada sucede -que es lo más probable-, y si no sé si espero… qué hice todo éste tiempo?

Me detendría en las preguntas, y tal vez me las responda. Pero también hago otra cosa. Supuestamente estoy escribiendo un libro. No uno, sino dos. El uno lo tengo aquí, en mi mente, pero cuando lo intento pasar al papel no logro que suene tan bien como cuando mi propia voz lo narra, y cada día se va escribiendo otro poquito, con un recuerdo, un gesto, una idea o una palabra bonita que quiero usar poque leí en algún otro lado. Mi libro tiene preguntas, preguntas como esas. A veces tiene respuestas, y a veces se explica solo. A veces me temo que cuando lo leas, si es que alguna vez llegarás a hacerlo, notarás que todo lo que dice ya lo sabías. Lo habré escrito por acá, algún fragmento, te lo habré contado por casualidad, algún otro. Me está quedando bien, en mi cabeza, al menos. El segundo libro no me gusta, no lo siento tan mío. No sé si llegue a ser un libro o seis cuentos cortos aparte. No sé si sean algo, por ahora son un letras apretujadas en el reverso de un montón de papeles de chocolatina.

De hecho, no sé qué estoy haciendo. No quiero hacer nada. Si he de confesarlo, creo que estoy triste, o deprimida, o algo así. Tengo un hueco en el estómago y me duelen las piernas, la espalda, el cuello y la cabeza, tal vez hasta me duele el corazoncito pero no sé si después de todo ésto todavía lo tenga completo. Me duele, me duelo. Mi mente exterioriza su estado en mi cuerpo y me avisa que algo no anda bien, y no, no anda bien. Siento si te hice perder mucho tiempo articulando este montón de palabras, y sé que preferirías que te hubiera dicho algo como “Nada, aquí, y tú?”, pero me calienta el alma un poquito que al menos alguien escuche una parte de todo lo que tengo por decir. Que tú, viento, me escuches. También quiero un abrazo… ¿pero de quién? ¿y cómo lo pediría sin que pareciese mendigándolo?, ¿por qué tengo que pedirlo y no simplemente sucede?

Lo siento, en serio. Pero por dentro y por fuera, tengo mucho mucho frío.