Não entendo. Isso é tão vasto que ultrapassa qualquer entender. Entender é sempre limitado. Mas não entender pode não ter fronteiras. Sinto que sou mais completa quando não entendo. Não entender, do modo como falo, é um dom. Não entender, mas não como um simples de espírito. O bom é ser inteligente e não entender. É uma benção estranha, como ter loucura sem ser doida. É um desinteresse manso, é uma doçura de burrice. Só que de vez em quando vem a inquietação: quero entender um pouco. Não demais: mas pelo menos entender que não entendo.
*sigh*, Clarice.
Hace relativamente poco (parece mucho, pero no puede ser tanto) vi en televisión (o en internet, o lo leí en alguna revista, o lo soñé, o de alguna manera me acabo de inventar un recuerdo) que estaban probando un dispositivo que permitía bajarse olores por internet. Sólo conectabas el aparatito por USB, ibas a una página que te ofrecía un rango limitado de aromas -todos de flores-, te bajabas uno y algo hacía el aparatito para despedir ese olor, ahí mismo. De verdad. Mi pensamiento inmediato fue en el desarrollo del concepto para su aplicación en comida: satisfacer los antojos imposibles cuando son las tres de la mañana y alguien por algún lado está hablando de hamburguesas o papas fritas. Luego lo olvidé por completo.
No sé por qué me vine a acordar hoy. O tal vez si sé, y vine a escribirlo porque acabo de comprender lo útil que sería; vine pensando en tratar de poner en palabras otra vez el goce que causa ese perfume que me obsesiona tanto, pero estoy cansada de no poder hacerlo y venir acá tratando de decir eso no sé cómo para ponerle un punto final insatisfecho y pensando en cómo escribirlo de nuevo. Y arruinarlo otra vez.
Es realmente frustrante.
I wish I could just curl up in a ball, close my eyes and wait like this for the next five days to pass quickly. But I cannot. I have to stand up and walk slowly through them, letting them hit my face whenever they feel like it. I have to endure them. I have to, no matter how weak I feel or how much I know I can’t do this for myself.
If I’m the heroine of this story, we’re all doomed.
He encontrado el libro que tendrá un lugar permanente junto a mi almohada, y lo abriré cada noche para que sean sus palabras las últimas que mi-voz-que-lee me dicte antes de quedar dormida. Lo abriré de vez en cuando mientras aún haya luz que me permita encontrarlo, y en cualquier página encontraré ese párrafo que me dice todo lo que necesito saber. Lo leeré cada vez que necesite que la sangre me corra con un poco más de vida, cada vez que necesite usar el silencio para guardar a gritos los secretos de los que me nutro. Seré el libro, porque el libro nació cuando yo nací. Es un libro que se hizo para mí. Que me tiene a mí. Que me deja queriendo decirlo todo, pero sin una sola palabra en mi voz-que-me-dicta. No quiero escribir nunca más. No quiero arruinar el éxtasis de mi libroexistencia con mis torpes palabras. No más.
Sí.
Página 41. Voy siguiendo un rastro de palabras que no parecen decirme nada todavía. El sol atraviesa su cénit, la luz se cuela por la puerta de vidrio y llega hasta mis pies. El edificio está casi vacío, en el hall sólo me encuentro yo. Y de repente tu olor por sólo un instante. Odio estas alucinaciones tan vívidas producto de tanto extrañarte.
Página 79. Todo se ve más amarillo y el calor del sol se empieza a sentir un poco más abajo de las rodillas. Algunas personas pasan frente a mí de un lado a otro. Juraría que alguna de ellas usa el mismo perfume que tú, porque lo sentí invadirme la nariz por un segundo. Levanto la cara buscando al emisor del aroma. Respiro con violencia, con las fosas bien abiertas, pero no vuelvo a sentir esa fragancia inquietante. Lo único que encuentro es el olor a herrumbre y sal. Olor a gente.
Página 116. Ninguna parte de mí se acostumbra a dirigir su atención al libro; todas están demasiado alteradas por la leve presencia de la parte de tí que más disfruto. La nariz atenta a una nueva ocasión, los ojos listos para identificar la fuente. Mi boca recordándose sobre tu cuello y el resto de mí… contigo, de alguna u otra manera.
Página 135. Un poco de esa esencia dulce flota en el aire por menos de un segundo. El sol me ciega levemente. No hay nadie. El olor no parece venir de ninguna parte.
Página 151. No puede ser cierto. No puedes ser tú-no-siendo-tú tantas veces. La realidad no puede ser tan cruel conmigo como para recordarme tantas veces tan seguidas que haces falta. Mi imaginación no me traicionaría de ésta manera. Despiértame. Despiértame porque sé que estás ahí, al otro lado de mis párpados cerrados, aferrado a mi cuerpo inútil, tratando de hacer que tu cuello me devuelva a la materialidad donde tu existes, y me abrazas, y puedo hundir mi nariz en tu cuello como si fuera lo único que existe. Porque es lo único que existe.
Página 187. No lo soporto más. Vuelve, ¿sí?
Una de las razones por las cuales amo con loca pasión al punto y coma (aparte de aquella obsesión casi enfermiza por la ortografía, la puntuación y todo aquello que tenga que ver con la palabra escrita) consiste en que aquel pequeño símbolo, al ser leído, dibuja en el rostro una pequeña expresión que casi parece de sorpresa: la boca un poco abierta, la mirada expectante y una pequeña inhalación.
Jane. Yo, en la esquina de la mesa y recostada en la pared, mirando hacia la cerveza que tenía en la mano y pensando en lo bonito que es ser ajeno al mundo aún cuando llegas a tocarlo.
Hay fechas que he perdido por completo.
Falling in love with you since the very first time you hugged me.
Keeping that feeling intact for years.
Hoping to be together.
Letting you use me.
Kissing you.
Writing this.
- Bien, ya todo está listo. ¿Cuántas veces has hecho esto?
- Nunca he piloteado un avión, pero sé cómo se hace.
- ¿Estás loco? Me bajo ya mismo.
- No te preocupes, sé perfectamente por dónde ir.
- Pero no sabes aterrizar.
- Sí se, sólo que no lo he hecho nunca.
- ¿Y si caemos y morimos?
- Al menos ya estaríamos allí. Y moriríamos juntos.
Recent Comments