slashing echoes

started in confusion and will end in disarray;

Tag: cuentos

Ssshhh [Nostrum]

Los dominios de la reina del diente de león son tan vastos como ella, y todo su reino sólo conoce una frontera: tu piel. Aunque nuestra pequeña reina se ha logrado servir de éste límite mediante miradas, caricias y algo de lágrimas sobre tu espalda, haciéndose creer que de algún modo le perteneces, ella sabe [...]

Hint*

Al contrario de lo que piensan aquellos que dicen conocerla pero tan sólo la han asimilado mediante dos o tres de sus sentidos, la reina del diente de león no ha enmudecido. Es sólo que llegar a tener el privilegio de oír algo más que una o dos palabras musitadas, una mínima exhalación o tal [...]

(sólo necesitaba que me empujara un poquito)

La reina del diente de león ha incluido a los vestidos dentro de sus pequeñas obsesiones. Encuentra placer en ver cómo los telares de su reino no descansan en su labor de confeccionar las maravillosas telas de hermosos colores y magníficos dibujos que han de tener el honor de posarse sobre su cuerpo y cubrirlo [...]

Quemo.

haber sacado de mi vacío al viento empezó a ser malo desde que tengo tu piel enredada en la punta de mis dedos.

I’ll move faster through the void

Voy a huir delante tuyo para que de repente te encuentres con la idea de alcanzarme de un momento a otro. Voy a imaginar que huyo de ti para engañarme y sentir que no te alejas, que vienes hacia mí. Y voy a correr tan rápido, tanto que ni tú ni los rastros de recuerdos [...]

Abrazarte es como abrazar una estrella

… como miles de millones de grados centígrados que sólo al acercarse dejan mi cuerpo hecho llagas, y cuando me tocan puedo sentir mis propias entrañas fundiéndose con mi piel carbonizada y un montón de huesos que ahora no son más que cenizas y viento. … como abrasarme viva.

Kamikaze

10:37. Su obsesión por esa hora lo perseguía desde pequeño, y a cada minuto in crescendo. Su mundo se detenía cada vez que su reloj digital mostraba los cuatro dígitos en su pantalla, y al cambiar, esperaba pacientemente 12 horas más para sumergirse anonadado en el encanto invisible de las cifras. La ira ardía en [...]